Tipos de césped

Césped para liberarte: Si lo que buscas es un césped para utilizarlo intensivamente y que éste sea una verdadera área de juegos en la que todo está permitido. Para este caso lo que necesitas es un césped que resista las pisadas y los arranques.
Césped para sacar el máximo provecho a tu jardín: Si te gusta exprimir al máximo tu césped, te gusta tumbarte sobre él y disfrutar de su frescor, sin concederle al césped demasiados cuidados minuciosos y frecuentes. Para estos casos, necesitas un césped que no  transforme tus momentos de descanso en momentos de trabajo.
Césped para dar de estilo al jardín: Lo que buscas ante todo es un césped que le dé elegancia a tu jardín y a tu casa. Y para ello estás dispuesto a dedicarle esfuerzo para que el resultado sea irreprochable. Para ello necesitas un césped de la mayor calidad. De otra forma, tus esfuerzos serán en vano.

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Césped artificial

Puede que quieras lucir en tu jardín un césped bonita, con aspecto de muy cuidado y siempre verde, pero no tienes tiempo material para y te es imposible mantener así de saludable el césped natural. Pues bien, para estos casos lo más recomendable es el césped artificial. Es un césped que no requiere de ningún mantenimiento, de ningún riego, de ningún corte de césped semanal,… en resumen: ¡Ninguna preocupación! Si no quieres que tu espacio verde se convierta en una pesadilla, el césped artificial es tu solución.

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Plantar el césped

Para que tu césped dure el mayor tiempo posible y resista tanto la sequedad como el exceso de humedad es recomendable aportar abonos, sobre todo en el caso en que vayas a plantar el césped después de una obra de construcción. El estiércol de fondo que aporta ácido fosfórico (P) y potasio (K) constituye un depósito de alimentos para el césped. Es recomendable esparcirlo (según las dosis aconsejadas por los fabricantes) antes de arar el suelo. Una labranza, varias semanas antes de la siembra, es indispensable para enterrar las malas hierbas e incorporar abono y estiércol.

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Cortar el césped

En primavera y en otoño, períodos de retoño activo, debemos cortar el césped más o menos una vez a la semana. En cambio, un césped ornamental requiere ser cortado al menos dos veces a la semana. Si no cortas el césped tan habitualmente, el corte del mismo será más difícil y tomará mucho más tiempo. Espera a que el césped esté seco, por lo que no debe hacerse demasiado temprano por la mañana. Además que el corte será más eficaz, los vecinos lo agradecerán.

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Fertilizar el césped

Para que tu césped presente siempre su mejor aspecto y evitar que decaiga de modo prematuro, debes fertilizarlo regularmente.Debemos aportar al césped estiércol 2 o 3 veces al año. Puedes encontrar en los comercios estiércoles compuestos (nitrógeno N, fósforo P y potasio K) especialmente estudiados para el césped. Utilízalos en las dosis y en los períodos marcados sobre el embalaje por el fabricante para un óptimo resultado.Debes escoger un estiércol adaptado al efecto deseado. Los estiércoles de efecto rápido liberan rápidamente el nitrógeno que contienen. Esto  produce un efecto inmediato en el crecimiento y la coloración de las hojas. Este estiércol se utiliza para “despertar” a un césped cansado, maltratado o en mal estado.

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Desherbar el césped

Las malas hierbas que germinan al mismo tiempo que el césped son plantas anuales que no resisten los cortes regulares. Pero ciertas especies de raíz pivotante o nabiforme (llantén o cardillo) pueden acabar por implantarse y necesitarán de nuestra intervención. Debemos actuar de forma precoz. Las malas hierbas más molestas se reconocen fácilmente por sus hojas en roseta muy cerca del suelo. Podrás arrancarlas fácilmente con la mano después de un riego cerciorándote de haber arrancado bien la raíz. Podemos utilizar si es necesaria la ayuda de un cuchillo.

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Regar el césped

Es evidente que un buen césped reclama unos riegos regulares. Pero con unos sencillos principios, evitaremos despilfarrar demasiada agua y, principalmente, haremos que nuestro césped luzca mucho más sano y bonito. A menudo no hay que regar demasiado, sino copiosamente. Y es que los riegos demasiado frecuentes impiden a las raíces desarrollarse hacia abajo para buscar la humidad y el césped se hace muy sensible a la sequedad. Riegue por la tarde o por la noche generosamente (de 4 a 5 litros de agua a m2). En numerosas regiones un riego copioso a la semana es suficiente.

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